Y es que, todo depende del balcón desde el que miras

Y es que, todo depende del balcón desde el que miras

jueves, 22 de junio de 2017

Ocupas en el balcón

Volver a casa, después de una ausencia demasiado prolongada, y encontrarte que el balcón está atrancado. No hay manera. El momento que siempre has temido ha llegado. Tu vida virtual está compuesta de una red de correos, usuarios y contraseñas que se entrecuzan y tu mente se ha quedado en blanco.

Tras tres sms, cinco mails y una libreta para apuntar las nuevas contrañas, retomas el control y te asomas de nuevo a tu balcón. Te reeencuentras con tus alter ego, perdidos entre bits y el olvido.
Lees por casualidad algunas de tus entradas antiguas y te sorprendes de aquellas flores tan llenas de alma y tan bien cuidadas. Eras buena, te dices, me sorprendes. ¿Lo habías olvidado?

Hace tanto que no te dejas llevas por las palabras, que no opinas, no inventas, no cuentas, no imaginas sobre el papel o la pantalla, que tus dedos se sorprenden al deslizarse por el teclado y te parece que ahora van más rápidos que tu propia mente, aunque siempre fue al revés.

Desde hace meses buscas una señal que te vuelva a tu ser, que te saque de la inactividad creadora de el último o los últimos años. Piensas que no tienes nada que contar, parece que el tiempo se ha detenido y el calor te derrite la sesera aún más que nunca.

¿Eres la misma persona de hace ocho años? Un poco sí y un mucho no o un mucho no o un poco sí ¿quién sabe? Y de pronto, qué tonta, te pones nostálgica. Pero no te dejas atrapar. Te sientas erguida sobre la silla, te inundas de prana y te repites: adelante, siempre adelante.

Te has planteado si cerrar la ventana y abrir, quién sabe si una puerta, pero no, no abandonemos el balcón, lo reconquistaremos. Atras ocupas: desidia, abandono, parálisis, miedo. Mis diez dedos y mis siete chakras volvemos a la carga... y que salga lo que salga.


viernes, 12 de febrero de 2016

The revenant o argumento para un video juego


Miércoles, sesión de 10:00, V.O., sala llena como no la he visto en años, The revenant, la última de Di Caprio. Parece ser que es su quinta nominación a un Oscar que aún no ha caído en sus mano. No dudo de que lo merezca, pero para mí que sería una pena que lo recibiera por esta película.

Una película larga, tediosa, aburrida. Con un argumento que parece más de videojuego que de una película con ambición de peliculón, como parecer ser esta. Un personaje plano, cuya interpretación solo exige parecer lo más asalvajado posible, mascar hierbajos, comer carne cruda por capricho (uno de los absurdos de la película es que caces una trucha con una hoguera encendida y no tengas diez minutos de paciencia para pasarla por el fuego), poner cara de desesperado y machacado por la vida y emitir sonidos guturales.

Tópico tras tópico, el pobre revenant va de percance en percance como un Job perdido en el salvaje oeste, aunque su paciencia no está motivada por la fe ni por la resignación, sino por el deseo de venganza. Se intenta añadir humanidad al personaje mostrándonos imágenes de su desgracia primigenia y haciendo que el fantasma de su mujer gravite sobre sus sueños, pero no empatizas con él por mucho que lo intenten; the revenant (el renacido, en la tradución para el mercado hispano) está muerto desde el minuto uno, no es humano. Dirán sus defensores que estamos ante un relato simbólico sobre la resistencia humana o que hace alusión a nuestro lado animal en situaciones adversas... Qué quereis que os diga, será la edad, pero no me gustan las historias llenas de desesperanza, tristeza y venganza. Me aburren y me hacen bostezar. Sobre todo si duran dos horas y media y son lentas como un tormento macabro.

Asombro y desconcierto en diversas escenas: ya he comentado que no me entra en la cabeza que con una hoguera al lado no se moleste en tostar un poquito una trucha o un trozo de bisonte, pero en fín, queda más espectacular el bocado sangriento; más me alucina que en centenares de kilómetros y kilómetros de bosque no hagan más que encontrarse los mismo personajes, yo no me he cruzado en veinte años con gente que vive a la vuelta de la esquina; ¿y encontrarte una iglesia románica medio derruida en mitad de un bosque perdido de los Estados Unidos?

Y para colmo, ni siquiera la fotografía merece la pena. La historia transcurre en pleno invierno, en bosques pelados de hojas y vegetación, un paisaje que con una buena fotografía podría ser impresionante se oculta con una imagen oscura, triste y sin ningún encanto, igual que el resto de la película.

¿Seré yo? ¿Estaré mayor? ¿Careceré de profundidad simbólica? Pongo la oreja a la salida del cine para escuchar las opiniones de los hipsters culturetas que abarrotaban la sala. No, creo que no soy yo, la peli da mucho que hablar, pero se palpa el desconcierto y el sentimiento de haber sido víctimas de una tomadura de pelo.

Lo siento Leo, pero no quiero que te lleves el Oscar por esta película, quiero que te la lleves por una película que te merezcas, aunque tengas que esperar un poco más.

Lo más triste, que la mejor escena es el ataque del oso (pero vamos, que esa la ves en cualquier videojuego para mayores de 18).

jueves, 4 de febrero de 2016

Lo sencillo


Que tenga que salir una de su letargo para enderezar los pasos de la política nacional...

A ver, señorías, un poco de seriedad, que se me están cayendo ustedes con todo el equipo. ¿No se han enterado aún de que la gente de esté país votó "así de raro" por algo? ¿No venían desde hace tiempo predicando que era hora de acabar con el bipartidismo y empezar una nueva política? ¿Tiene que venir una indocumentada paseante de a pie para que me reaccionen y empiecen a hacer cosas creativas? ¿Creen que está el país para malabarimos de patio de colegio y "no me ajunto" desde una esquina a otra del hemiciclo? ¿En serio se plantean la posibilidad de volverse a gastar un dineral en elecciones para obtener casi los mismos resultados? ¿De verdad creen que su pantomima de absurda imposibilidad va a inclinar la balanza de la noche a la mañana hacia una sacrosanta mayoría que les ahorre el trabajo de dialogar y les permita seguir gobernando bajo la premisa antidemocrática del "por que yo lo digo"?

Les remito a la quinta acepción de la palabra democracia, según la RAE: Participación de todos los miembros de un grupo o de una asociación en la toma de decisiones. Sí, mientras la opinión general parece estar de acuerdo con la idea de que el mapa electoral parece un puzzle irresoluble, esta paseante de a pie está encantada, esperando que por fin la democracia llegue a este país. Dejensé de pactos blindados y estables y pónganse de acuerdo para nombrar un presidente. No le den más vueltas, ya que el que obtuvo la mayoría se ha retirado porque encuentra un Finis Terrae en la imposibilidad de asegurarse la estabilidad, con un pacto logrado a cambio de pequeños tratados de Utrecht. Estrategia ya vieja y que poquito provecho le ha hecho al país (que las aspiraciones independentistas no han surgido de la noche a la mañana, que se han ido alimentando durante estos últimos treinta años, concesión a concesión, legislatura tras legislatura).

Pues eso, señorías, creatividad y cositas nuevas. Dejen su vanidad y sus aspiraciones de grandeza a un lado. Apoyen la investidura y empiecen a trabajar. Que vuelvan la democracia, la dialéctica y el diálogo. Trabajen acuerdos puntuales para hacer leyes puntuales de calidad, con aportaciones de todos y concesiones de todos. Que ahí tendré yo la prueba de que les preocupan más los ciudadanos que sus sillones. Imaginen qué maravilla si son ustedes capaces de hacer, por ejemplo, una ley de educación con aportaciones de todos y para todos, igual dan con la fórmula de la Ley de Educación que se merecen nuestros chavales.

No se veten unos a otros, escuchense -con lo bonita que es la escucha-, dialoguen, pacten; pero de forma puntual, no se casen unos con otros, representen la pluralidad que esta España mía, esta España nuestra, esta España suya, les ha dado en forma de votos e intenten hacer cositas buenas, bonitas y si es posible rentables (no diré baratas, que suena feo).

¿Utópica yo? Para nada, sencillez y, por supuesto, honradez, ante todo honradez.

miércoles, 21 de octubre de 2015

La tesis de Mel (I): Preludio


Tiene su encanto esto de vivir a salto de mata, cambiando de profesión de un día para otro, compaginando lo que salga, que unas veces se acumula y otras no aparece por ninguna parte. No sé, Maru, lo que será de mí si un día me vuelvo a encontrar delante de una mesa, a jornada completa y partida, en un trabajo repetitivo y solitario en alguna oficina rancia, castigada de cara a la pared de por vida.

¡Qué dices, Mel! —Respondo—. ¿Quién te va a ofrecer hoy en día un trabajo de por vida a tu edad?

No sabes que peso me quitas de encima confiesa Mel en el fondo me gusta este cambio de ocupación continuo, este no saber muy bien dónde estaré mañana, este ser una hoja otoñal en manos del destino. Me he acostumbrado a la naturalidad de las relaciones en un ambiente distendido. A las risas compartidas con mis alumnos (Mel da ahora clases de pintura en la trastienda de la mercería de una amiga); a la independencia de sentarme ante el ordenador a escribir emocionantes textos técnicos (Mel compone descripciones de artículos para una tienda de productos ortopédicos); a la espontaneidad con que los paseantes del centro comercial cogen su pedacito de sushi maki como si se encontraran en el bufé de un congreso de autómatas (Mel trabaja como promotora comercial por horas); al poder de mi anónima sonrisa sobre la fauna del Mall

Mel hace todo aquello que se le cruza en el camino y aún así no consigue ver la recuperación económica del país por ningún lado. 

Pero yo siempre he sido muy cegata, Maru, en lo que a brotes verdes se refiere —asegura, mientras se deshace el moño japonés con el que conjunta el kimono de la última promoción. Quizás la recuperación económica está delante de mis ojos, pero por lo que sea, se escapa a mis sentidos. En fin, que sigo siendo más humanista que materialista, por eso, cuando miro más allá de mi bandeja, en lugar de buscar la nueva realidad macroeconómica prefiero centrar mi atención en otros focos: me encanta la gente. Ver lo diferentes que son las personas, observar sus comportamientos, disfrutar de sus gestos amables, sonreir con sus manías, indignarme con los abusos, compadecer las debilidades...

—Y asustarte empáticamente cuando alguien está a punto de tener un accidente...

—Sí, eso también. Pero a lo que iba ¿Te has dado cuenta de lo parecidos y lo diferentes que somos los seres humanos en nuestro comportamiento? Incluso en momentos tan insulsos al ojo ajeno como una tarde de compras puede ser revelador. Está decidido, ha llegado el momento de coger el toro por los cuernos. ¿Crees que aunque sea anti-taurina puedo seguir usando esta expresión? —Mel no espera respuesta a tan absurda como retórica pregunta, su cerebro está ya totalmente implicado en su nuevo proyecto—. Lo que te digo, desde mañana empiezo a tomar apuntes para mi nuevo proyecto: "Compradores, paseantes y otras preguntas absurdas", de esta tal vez acabe la tesis.

Mel jamás ha empezado una tesis, pero siempre sueña con escribir una. De lo que se puede deducir la primera lección sobre el género humano: cada uno tenemos nuestras fijaciones. 

jueves, 15 de octubre de 2015

El post de ayer


Levanta perezosa  me grita Mel aporreando la puerta tercer día de Sadhana creativo y ya te has saltado un post.

Te equivocas y no te equivocas. le respondo mientras me levanto, vuelvo a colocar mi cojín de meditación en su sitio y abro la puerta—.Ya estoy levantada y meditada y soy consciente que el día de ayer me envolvió en sus horas y no me permitió cumplir mi autopromesa. He decidido hacer algo mucho más creativo: he decidido no castigarme y celebrar que ayer fue un día creativo en todos los sentidos. Para empezar, volvió a amanecer, el otoño sigue siendo benévolo pero ya se vuelve romántico, quiero decir que ya se siente un poco más fresco y un poco más húmedo y el aire un poco más puro. El día de ayer me permitió cumplir el plan de comer con una amiga a la que no veía hace tiempo y me regaló un cierre de tarde improvisado e interesante. Y además, aterricé en un Madrid lleno de música; justo un día después de que apuntase en mi cuaderno, entre esas ideas volvanderas que apunto, lo que me admira que la gente coja una partitura y sepa leer música. ¡Dios, mío, Mel, me acabo de dar cuenta de que soy una analfabeta musical!

Jajajaja, Maru me contesta la muy descarada¿y ahora te das cuenta? Lo hemos sido toda la vida. Anda, apunta ahí, en tu cuaderno de retos creativos, justo detrás de "aprender a dar la voltereta lateral": aprender a leer música. Por apuntar que no quede, ya veremos si algún día de estos nos regala el milagro de que te pongas a ello.

Qui lo sa, respondo y, naturalmente, apunto.




martes, 13 de octubre de 2015

Sadhana creativo


A unos 40 días de nuestro VI aniversario y vista la escasa actividad de estos últimos meses, una se plantea si echar el cierre en este balcón nuestro. "Dejar ir", "renovarse o morir", "agarra la pluma y corre", "dale una vuelta", "ponte las pilas", "fluye"... son varios los eslóganes que pueden haber pasado por mi cabeza en estos meses de mutismo. (Mutismo y mutación, que son dos palabras que se evocan, en la forma y en el contenido, en el significante y el significado, aunque etimológica y racionalmente no tengan nada que ver la una con la otra.)

Pero no, me paro y me propongo, una vez más, hacer limpieza general en la casa abandonada, arreglar los maderos desconchados de mis contraventanas y abrirlas de par en par, para seguir practicando desde aquí mi oficio voluntario de mirona de a pie. Y lo que es mejor, marcarme un sadhana creativo para ponerme en forma. Así que durante los 40 días, más o menos, que quedan para nuestro aniversario, me propongo asomarme a esta ventana y lanzar algo -una pildorita, un pensamiento, o un post en toda regla- para desengrasar conexiones neuronales.

Y es que el otro día, mientras desayunaba, me sorprendí cantando Resistiré. "¿Resistiré, Maru?", me espoleó Mel, "no, nena, la actitud del resistiré es muy cómoda, nosotras vamos a reescribir toda la canción y se va a titular Pelearé porque eso de resistir suena a conformismo y nosotras somos chicas de acción".

Así que este año, ni concurso, ni reto a los visitantes, este año vamos a celebrar la VI de VIctoria con nuestro Shadana creativo.

Y hoy empezamos asomando al balcón nuestro "piensa diferente" de ayer:


Los asientos de cercanías parecen...                  un robot de los supersónicos

martes, 23 de junio de 2015

Víspera de San Juan


Después de un fin de semana expuesta a la vista del público, fresquita de ropa y con khôl nuevo en el bolso, datos que hicieron saltar a Melinda de entusiasmo, me lancé el lunes a cumplir los retos marcados para esta semana. A punto estuve de rendirme antes de culminar el primero, el reloj corría en mi contra. Aún así evité la tentación hasta tres veces y rebasé la primera meta; proceso que culminó en la oficina de Correos del Paseo del Prado, donde me encontré con una exposición inesperada firmada por una tal Lisa Cuomo que acentuó la alegría que traía ya de camino, y eso que hacía un calor de mil demonios y a mí el calor antiguamente, lo que quiere decir hasta ayer mismo, me ponía de mal humor. Retomé mi paseo, sonreí a una guiri de aspecto amigable, y mientras me sentía sencillamente feliz caminando y me repetía "soy guapa, activa y creativa", se me vino a la cabeza la imagen de Vivien Leigh como Scarlett levantando el puño lleno de tierra de Tara y prometiéndose que nunca más dejaría agonizar su blog. Lo mismo hice yo, convencida de que no lo haría, dejarlo agonizar, porque qué más da lo que pase luego si aquella era mi verdad en ese momento. Paré a comprar una botella de agua, antes de entrar al Retiro, e intenté convencer al vendedor de que apagara la tele y cogiera un libro. "No he estudiado en el colegio y voy a estudiar ahora" me contestó; triste, me dije, pensar que leer es estudiar y que estudiar es una tortura, pero bueno, para gustos los colores. "Soy guapa, activa y creativa", atravesé el parque, "y además practico la atención plena, siento: olores, colores, sonidos, sensaciones...". A la sombra de una especie arbórea cuya identidad no me paré a discernir, me senté sobre la hierba y me saqué mi cuaderno viajero, que lleva tiempo intentando reconvertirme en la soñadora que solía ser. El sol, consciente de que soy guapa, activa y creativa, se asomaba entre las ramas de aquella especia arbórea no identificada, por mí, y me acariciaba insistentemente, su temperatura era tan ardiente que no dejaba de resultar un pelín lapa y agobiante; pero claro nadie le dice a un amante atractivo y cariñoso que en el fondo es un plasta, así que agradecí sus caricias. Me fundí con la hierba de tal modo que sus pequeños habitantes decidieron escalar por mi anatomía guapa, activa y creativa. Subidón energético, alegría instantánea, esto es felicidad y claro es que estamos ya en víspera de San Juan...

no os olvidéis de quemar lo que ya no sirve y plantar lo que esperáis crear este año, que se hace así, que me lo han dicho unos pajaritos, yo me pongo ahora mismo a escribir mis dos listas.