domingo, 6 de enero de 2013
Razón 2
Mis (Tus) zapatos.
Son mágicos.
Un día aparecen llenos de regalos y al siguiente te pueden llevar a cualquier lugar, encuentro o situación inesperada... Sigue sus pasos y, sobre todo, ocúpate de que sus suelas se desgasten.
(Si no usas zapatos no te preocupes, son un placebo, la magia la crea el movimiento.)
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