Rondando las doce de la noche mis demos de Illustrator e Indesing se despidieron de mí. Nuestro plazo había expirado y a no ser que adivinase el número de acceso o que mi hada madrina se presentase con la clave tendríamos que separarnos.
Así que ahí que me dejaron, más colgada que el príncipe de Cenicienta y con el documento en el que he estado trabajando durante este último mes a modo de zapato de cristal. Nos volveremos a encontrar, esta vez gracias a Mac, lo presiento. Y espero que el zapato esté entero y sin defecto para entonces, porque tiene ganas de desempeñar la función para la que fue concebido de una vez por todas.
Por cierto, la "vectorización", de momento, queda interrumpida.
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1 comentario:
Pues sigue, sigue, ahora que habías cogido carrerilla...
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