Y es que, todo depende del balcón desde el que miras

Y es que, todo depende del balcón desde el que miras

viernes, 23 de noviembre de 2012

jueves, 22 de noviembre de 2012

Argo


Argo, y no es caló, es la nueva peli de Ben Affleck, dirigida por el mismo. Me encanta ver a Affleck en un papel serio, a veces parece que del tandem Affleck-Damon, el primero se quedó en el camino y solo sirve para hacer de guapito de cara, que lo es, junto a cursis de la talla de Jenifer López. Pero no, aunque Damon sea mi preferido y aún haya una distancia, Affleck también sigue llevando dentro el espíritu innovador, aventurero y emprendedor, de El indomable Bill Hungting. Ay, Ben, que daño te hizo J.L.

Elucubraciones sobre la carrera de Affleck al margen, Argo tiene un encanto setentero  muy logrado. Y esta es la principal razón para ir a verla, queridos viejunos, darle gustito a la nostalgia. Para que os hagáis una idea, la imagen que se me viene a la cabeza es la de Robert Redford y Dustin Hoffman escuchando la voz de “Garganta Profunda” en las oficinas del Washington Post.

Sí. Argo es una historia de intriga política, espionaje y rescates en medio de un conflicto internacional de las de antes. Nada de sangre a borbotones, nada de un musculitos superhombre lanzando granadas y sorteando balas mientras corre, nada del salvador mundial egocéntrico y escandaloso. Lo que no salva a la peli de su toquecito de film americano en determinados momentos, claro.

En 1979, la embajada de Estados Unidos en Teherán, fue asaltada en protesta porque los USA habían dado asilo al derrocado Sha. Los iraníes arrestaron y mantuvieron como rehenes a más de cincuenta diplomáticos, exigiendo para su liberación la entrega del Sha. Seis de los trabajadores de la embajada consiguieron huir durante el asalto, sin ser advertidos, y lograron llegar hasta el embajador canadiense, que los refugió en su residencia. Basada en una historia real, la película relata como el agente de la CIA Toni Méndez (Ben Affleck, con una barba que lo convierte en hombre corriente y anodino), especialista en rescates, es elegido para elaborar un plan destinado a sacar a esos seis americanos del país asiático, antes de que los iraníes descubran su existencia. Y ya no os cuento más, id a verla y decidme... Argo.

martes, 20 de noviembre de 2012

Ideas para regalar


En una de estas incursiones meteóricas que hago a la biblioteca, donde me guío simplemente por mi intuición y el aquí te pillo, me vuelvo a topar con tres libros que me regalan tres buenas sorpresas.

Ninguno para adultos, en teoría, pero si caen o decidís ponerlos en vuestras manos, os aseguro que no perderíais el tiempo. Os los presento por orden de edad de sus protagonistas.

El primero es Olivia, seguro que alguna vez en alguna librería he abierto uno de sus libros, pero nunca me había parado a leerlo bien. La cerdita Olivia es igualita a cualquier pequeñaja de tres o cuatro años. Si tenéis una de esas cerca leed juntos Olivia. Poquita letra, dibujos sencillos y mucha empatía infantil. En resumen, adorable.
Olivia. Escrito e ilustrado por Ian Falconer. Editorial Serres. Barcelona, 2001. (Tiene varios libros y ahora los edita FCE)

El segundo, Estás en la Luna. Baraka tiene doce años, es saharaui. Vive en un campo de refugiados con su madre, su tía y su abuela. Su padre vive y trabaja en España. La que está en la Luna es la abuela, que cada vez se olvida de más cosas. El Alzheimer y la realidad del pueblo Saharaui enmarcan, sin caer en la tristeza, esta historia sencilla, tan natural como la vida misma.
Estas en la luna. Carmen Montalbán. Ilustraciones de Pilar Millan. Editorial Kalandraka. Colección 7 leguas. Sevilla, 2008.

Y por último, Desencuentros. Un cuento ilustrado para ¿adolescentes? Para ellos, pero también para adultos. Me encanta. Os diría que es la típica historia de chica encuentra chico, o viceversa, si no fuera porque es una historia de chica y chico que no se encuentran, de ahí el título claro. Ella vive en un viejo bloque de pisos en un barrio de las afuera de la ciudad y cuando sale siempre se dirige hacia la izquierda; mientras que él, que también vive en un viejo bloque de pisos en un barrio de las afuera de la ciudad, siempre se dirige hacia la derecha. ¿Se encontrarán? No pienso decírtelo, abre el libro, sígueles a lo largo de la ciudad y de las estaciones del año, disfruta de las ilustraciones, entérate y luego… me lo cuentas.
Desencuentros. Jimmy Liao (texto e ilustraciones). Barbara Fiore Editora. Cádiz, 2008.

Apostaría por cualquiera a la hora de hacer un regalo navideño, los tres se merecen un hueco en una biblioteca casera.

¡Feliz día Universal del Niño!

lunes, 19 de noviembre de 2012

Pero ¿cómo no te voy a querer?


Puerta del Sol. 11:45 horas de la mañana. Un sábado de otoño cualquiera. Bajo del autobús, atravieso la plaza camino de una clase que comienza a las 12:00.

Fortuna gatuna
Mimos, panfletilleros, vendedores ambulantes de lotería, manteros, seres de gomaespuma, turistas, paseantes con o sin rumbo fijo, amantes de las compras... Gentes de todo tipo. Buscadores de oro, garimpeiros urbanos que asaltan a cualquiera: oro, oro... Una turista acorralada llora y se tapa el cuello con las manos "yo no querer vender mio collar". Un galán de sesenta espanta al asaltador con su paraguas. "Huye darling" le grita a la pecosa rubia mientras encara al amenazador grupo de chalecos fluorescentes que le rodean. Pero el fino hilo de mis pendientes le salva, han olido el vil metal, no sé yo como. Se giran hacia mí, pero el aviso de mi aviesa mirada les espanta.

Colas por todas partes, las de las loterías, ambulantes u oficiales, son esperables a poco más de un mes del gran sorteo. Pero ¿Y esa que rodea el edificio de librería de esos grandes almacenes que tú y yo sabemos? Curiosa, busco la respuesta en el cartel de la puerta. ¿Jorge Javier Vázquez firmando autógrafos de su libro es capaz de rodear el edificio con una cola que dobla, al menos dos de sus cuatro esquinas? Otro hecho sorprendente que añadir a la lista. ¡Ay may, ay may, ay may!

La Mari en su nueva ubicación
Hombres sentados en el aire, guiris sentandos en el borde de la fuente, un gato chino de la fortuna custodiando las ganancias de algún mimo, una canción de Sabina en cada esquina... la Mariblanca que se cruza en mi camino. ¿Pero cuanto tiempo llevas tú aquí instalada, criatura? He pasado a diario por esta calle el último mes y medio y no te había visto. ¿Algún lugar de la plaza donde no te hayan plantado alguna vez? Si quieres saber algo del pasado, el presente o el futuro de la Puerta del Sol preguntalé a la Mari...

Llueve, pero da igual, la actividad, el colorido, la gente, el movimiento, las tiendas, los paraguas, llenan todo de luz, tanto como si fuera un día soleado... y es que Madrid del alma mía, tan imperfectamente perfecta o tan perfectamente imperfecta, cajita de sorpresas y recreo de los ojos curiosos. ¿Cómo no te voy a querer?

jueves, 15 de noviembre de 2012

Premios El Balcón 2012



Lo voy a volver a hacer. Aunque Maru y la experiencia me aconsejen lo contrario. Pero ¿Qué sería un aniversario del Balcón sin un concurso absurdo? Esta vez os lo pongo facilito y establezco tiempo meteórico. Sí, tan sólo tenéis una semana para participar. El día 23 es nuestro III Aniversario y esa es la fecha tope. El día 25 os diremos quienes son los ganadores. Los premios se entregarán -o apalabrarán- durante el mes de diciembre.

Esta es mi propuesta, dos modalidades, dos sencillos “premios”.

Primera modalidad: “Se dice, se rumorea, se comenta…” lo ganará el mejor comentario depositado en esta entrada. Repito: en esta entrada. Estilo y contenido libre.
Premio: un par de cañas, una de alioli y lo que se tercie, es decir un aperitivo pre-navideño, para el autor del comentario, con las autoras de El Balcón a cargo de la casa (dejamos bien claro que cualquier prolongación del mismo sería cuestión de negociación, que luego ya sabemos se apunta uno al aperitivo y se termina cenando a costa del bolsillo ajeno).

Segunda modalidad: “¿Qué fue de baby Mel?” Se que muchos de vosotros os preguntáis por qué Mel, es decir yo, no aparezco por el balcón desde hace meses. La verdad que no sé que contaros así que os pido colaboración para inventarme una buena historia. Las historietas -estilo libre, más o menos esquemático, no se descartará a nadie por su estilo literario- las recibiremos en semanticae@hotmail.com. Y para aquellos vean amenazada su creatividad siempre se citará la fuente.
Premio: una cena Tête a tête con la misteriosa baby Mel, o sea yo, en un japonés (tengo mono).

Y por si alguien es asceta o pasa de encuentros lúdicos con nuestras redactoras, os diré que cualquiera de los premios es intercambiable por una labor de redacción. ¿Todavía estás dándole vueltas a esa carta de amor que no te sale? ¿Quieres llamar cebollino a tu jefe y no sabes como? ¿Tienes que dar un discurso político y te descojonas cada vez que te inventas promesas?... Pues hale, a concursar, que nunca se sabe…

A ver si a la tercera va la vencida y alguien se anima en esta nueva convocatoria de nuestro Concurso Aniversario.

PD: Si alguien se ha incorporado a última hora y se pregunta quién es la misteriosa autora de este post, os recomiendo que os deis una vuelta por las antiguas entradas de este blog o pinchéis en el apartado Maru en el diario del apartado ”Y antes del balcón...", en vuestra pantalla a mano izquierda (si estáis usando elbalcondem versión web).

miércoles, 14 de noviembre de 2012

14-N


Hoy no trabajo. Mi decisión ha sido fácil, estoy en paro. Pero no voy a ir a la manifestación. Hoy me quedo en el pueblo, sin necesidad no veo práctico usar hoy, día de huelga, transporte público.

Apoyo a los valientes de buena voluntad que hoy han decidido hacer huelga. Aquellos que piensan que hay muchas cosas que defender y hay que hacerlo de alguna manera. Perder un día de salario en estos tiempos abanderando una reivindicación común tiene mucho mérito. También lo tiene el riesgo a “quedar marcado”.

De igual forma me parece muy respetable la opción de todos los que piensan que hay mucho que cambiar pero que una huelga general no es la manera. Mi apoyo también a todos aquellos que hoy han acudido a sus puestos de trabajo bajo esa premisa. Espero que todos los que hayan querido seguir con su rutina hayan podido hacerlo, de la misma forma que espero que todo el que haga huelga sea respetado.

Eso sí, huyo de los radicalismos y de las demagogias, en uno y otro sentido. Está bien, me habéis vuelto a pillar, sigo siendo una mujer de medias tintas. Hoy agradezco estar en paro, mi conciencia social no ha tenido que luchar con mi conciencia práctica. ¿Apoyo la huelga? No en todos sus puntos. ¿Me lavo las manos? No, me niego a lavarme las manos.

Seguiré defendiendo que:

- La frase “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” es mentira, gorda y podrida, aquí no ha habido gente que ha vivido por encima de sus posibilidades, ha habido administraciones que han gastado por encima de nuestras posibilidades y gentuza que en el camino se ha lucrado.

- Un país que cambia la Ley de Educación y la Ley de Sanidad cada cuatro años, coincidiendo con los cambios de gobierno, y que no prima ambas –Educación y Sanidad- por encima de otras necesidades, no puede funcionar como sistema democrático.

- Que no cierren la Princesa, que encierren al consorte de su cuñada… previa devolución de lo robado.

- Que el recorte empieza desde arriba y que antes que, o junto a, el recorte debería establecerse un serio, honrado y objetivo sistema de control del gasto y la gestión pública.

- Que creo sobre todo en el respeto mutuo.

- Muchas cosas más que no enumero por no convertir esto en testamento.

Pero también creo que todos tenemos que poner, de alguna forma, nuestro grano de arena. Creo que hay mucho por hacer y cada uno lo hará a su manera. Yo me comprometo a: huir de tópicos cenizos y descalificadores, a poner ilusión y buena cara al mal tiempo, a seguir confiando en las buenas intenciones de la gran mayoría, a darle vueltas al asunto y a más cositas que ya os contaré… o no.

Hagáis o no huelga, espero que el día os sea provechoso.

domingo, 11 de noviembre de 2012

El catálogo


El otro día entré el super y me sentí asaltada por el módulo de los turrones. ¿Ya estamos así? Me dije al sentir que dos meses antes la Navidad se hacía omnipresente.

Tres días después, al abrir el buzón me encontré con 
Ante el catálogo, que es la cosa más comercial que existe, no me sentí agredida, me sentí transportada.

El catálogo, ese mazacote lleno de juguetes contenía magia. El catálogo era la estrella navideña que anunciaba a los Reyes Magos. Era la puerta al mundo de los juguetes, sólo tenías que elegir y esperar. ¿Quién recordaba de un año para otro que sus Majestades no leían con demasiada atención la carta y siempre se olvidaban de más de la mitad, o que se equivocaban y en lugar de una cosa traían otra, o que la bici que habías pedido la recibía otro de tus hermanos porque tú tenías el tamaño justo para heredar determinado modelo BH?

Nadie. Nadie. Cuando el catálogo llegaba a tus manos, si tenías suerte y eras el primero corrías a esconderte debajo de la mesa, o detrás de una cama. Y allí, pasabas las hojas con un rotulador de cualquier color en la mano. Me lo pido, me lo pido, me lo pido… Y con un círculo irregular, si es que eso existe, enmarcabas el objeto de deseo. Es decir, enmarcabas el ochenta por ciento del catálogo. Si tenías mala suerte y ya lo había pillado otro, te tocaba esperar, o localizar su escondite y asomar la cabeza, o intentar asomarla ofreciendo resistencia a los empujones “quitamoscas” del primer posicionado.

Luego estaban las negociaciones. “Me lo pido”. “No, eso me lo pido yo, mejor tú pídete ésto, que es genial y divertidísimo”. “Pero es que a mí me gusta la tricotosa” “¿La tricotosa? Eso es una tontería, mejor te pides esa caja del Exín Castillos, la juntamos con la mía y hacemos castillo más grandes”. Tener hermanos mayores tiene eso, sufres manipulación mediática desde tu más tierna infancia…

En casa además visitábamos al padrino, que no era pastelero como el de la gran familia, sino juguetero, que molaba más (y lo que más molaba era que el padrino era Mío, lo que me hacía sentir tan importante como para pasearme con la nariz alta delante de mis hermanos, aunque ellos ni se percatasen, cuando se trataba de juguetes). Sus Majestades de Oriente solo tenían que pasar por la calle Colegiata. Entrar en aquél almacén que a mí me olía a gloria bendita (de ahí me viene la manía de aspirar hondo cuando entro en un almacén de mercancías). Recoger el pedido de la familia L. y depositarlo en casa. No podían quejarse, les dábamos el trabajo hecho, y aún así siempre se les perdía algo por el camino. Pero ¿qué más daba?

Magia, magia, magia. Me niego a admitir ningún rasgo de consumismo en ese proceso. Igual que me niego a admitir que los niños de ahora sean sólo consumismo (lo son porque los mayores lo fomentamos y permitimos). Creo en la mágica proximidad de los Reyes Magos y espero que a pesar de esa cosa horrible que empieza por C. la inmensa mayoría de pequeñajos de este país pueda disfrutar de la ilusión de recibir algo bonito la mañana de Reyes.

Desde la frivolidad con que empecé a escribir este post, me quedo dándole vueltas al tema. Pero muchas vueltas…